Un Dios que se encubre III

A quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso”. 1ª de Pedro 1:8

1ª de Pedro 1

Esta serie de  devocionales, constituyen mis notas del libro “Un Dios que se esconde a Sí mismo”, escrito por Watchman Nee. Lo más importante no es probar que Dios se encubre a Sí mismo, el verdadero punto es: asegurarle que cuando no vemos a Dios, Él está a nuestro lado, trabajando en silencio, en nosotros y a través de nosotros. Veamos el ejemplo narrado en Juan 20:14-18, Jesús había resucitado y estando frente a María, ella parecía no reconocerle; es cuando Jesús la llama, que ella descubre de quién se trataba… y entonces Él  decide irse. En Lucas 24:13-32 se nos narra el encuentro de Jesús con dos de los discípulos en el camino a Emaús; aunque pasaron la tarde juntos, es hasta que les fueron abiertos los ojos, y le reconocieron” que “él se desapareció de su vista”. ¿Lo ve? cuando ellos pensaron que caminaban solos, Él iba a su lado, una vez que se dan cuenta, ya no se hace necesario que lo vean físicamente. Él está trabajando silenciosamente en usted, creando muchas situaciones y mostrándole Su dirección, aun cuando usted cree que las cosas pasan de manera “accidental”. Amigo lector creyente, que no le pase como a Tomás, (Juan 20:25-29) que no le diga el Señor,  “porque me has visto, creíste”, espero que estas palabras le ayuden a darse cuenta de que cuando tenemos más impotencia e inseguridad, Dios está más poderosamente presente. No busque cosas extraordinarias, no busque fuera de la voluntad de Dios, más cosas de las que Él le ha dado en este momento y lo más importante de todo, no espere que “algo” una “señal” venga de afuera, porque Dios está trabajando internamente en lo más profundo de su corazón con un “silbo apacible y delicado”.

-GMT   (Gian)

No es más espiritual orar más, sino oír más a Dios”.  -Anónimo

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