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Caminando con Cristo 

Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?” Lucas 24:32

Lucas 24:13-35

Jesús se acercó y caminaba junto a dos de sus discípulos cuando iban de regreso a Emaús, procedentes de Jerusalén. Estaban consternados por la reciente crucifixión y muerte de su Maestro. Se había ido y no sabían qué hacer. Acostumbrados a su presencia física y su liderazgo, ahora se sentían solos. Sin duda, ellos estuvieron presentes cuando las mujeres regresaron del sepulcro del Señor y narraron cómo dos varones con vestiduras resplandecientes les dijeron que Jesús estaba vivo (Lucas 24:1-11). Ellos, al igual que los apóstoles, no les creyeron. De la lectura del día de hoy podríamos deducir algunas cosas importantes: a) Estos dos hombres le dicen al “forastero” cómo fue que Jesús nazareno fue entregado por los sacerdotes y gobernantes, sentenciándole a la muerte de cruz. b) Cómo ellos reconocían a Jesús como profeta y poderoso en palabra y obra de Dios. c) Comentan su decepción, ya que esperaban que Jesucristo redimiera a Israel de sus opresores, pero no lo hizo. El que no reconocieran a Jesús cuando le dijeron todo esto, me hizo recordar cuando los hermanos de José tampoco lo reconocieron al reencontrarse con él en Egipto (Génesis 42:7,8) y también cuando los discípulos no reconocen a Jesús como Dios, después de la multiplicación de los panes “Por cuanto estaban endurecidos sus corazones” (Marcos 6:45, 52). ¿Se da cuenta amigo lector que el común denominador en estos eventos era que tenían un corazón duro y que eran tardos para creer? ¿Qué tanto cree usted lo que las Escrituras dicen de Jesucristo? ¿Qué tan sensible está su corazón el día de hoy? ¿Reconocería a Jesús a través de Su Palabra si la escuchara? Si realmente ha tenido un encuentro personal con Cristo, Él está esperando que regrese a sus seres queridos y les diga: ¡Jesucristo vive!, y todavía más: ¡Jesucristo vive en mi corazón! ¡Él me salvó, me redimió y me ha hecho una nueva criatura! -CDTS

¡Anunciar a Cristo, qué gozo produce al alma!

 

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