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Herencia

Alumbrando  los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuáles son… las riquezas de la gloria de su herencia en los santos” Efesios 1:18 (acortado)

Efesios 1:15-23

El Espíritu Santo también quiere que crezcamos en el conocimiento de Cristo en cuanto “a las riquezas de la gloria de su herencia en los santos”. Esto no habla de la herencia que tenemos en Cristo como en el versículo 11, sino de “su herencia en nosotros” es decir la herencia que somos nosotros para Cristo. Porque cuando Cristo tome posesión de su herencia lo hará a través de su iglesia, a través de los creyentes (Mateo 25:34; Lucas 19:16-19). El Espíritu Santo guio al apóstol Pablo a usar la palabra “riquezas”, en relación con la herencia de Cristo para enfatizar su abundancia. Como la usó también en cuanto a la “gracia” en el verso 7 y la palabra “gloria”, para enfatizar lo sublime y majestuoso de esta herencia (Mateo 25:3). Esta herencia sublime de la cual Cristo tomará posesión en nosotros, nos incluye a nosotros mismos, como una herencia santa. El Señor Jesús, en base a su sacrificio, recibe esta herencia de manos de su Padre (Salmos 2:8; Deuteronomio 32:9; Juan 10:27-29). También el Espíritu Santo quiere que  sepamos cuál es “la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza” (v.19). Realmente en el momento de creer en el Señor Jesús se puso de manifiesto en nuestras vidas ese poder operando en nosotros el nuevo nacimiento. Por ese mismo poder nos hizo renacer. Recordemos que existe una relación muy estrecha entre “la ignorancia de las Escrituras y la ignorancia del poder de Dios” (Mateo 22:29), es definitivamente por medio de almacenar la doctrina bíblica en nuestras almas que podemos vivir la vida cristiana y conocer esa grandeza supereminente de su poder. –Desde la Edición 

Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman” 1ª Corintios 2:9

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