La tentación y la prueba

“Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman” Santiago 1:12

Santiago 1

Todos estamos a un paso de arruinar nuestra vida. Un pensamiento, una conversación, o un momento a solas pueden dar lugar a una terrible tentación. Una mordida fue lo que arruinó la vida de Adán y Eva. Una mirada desenvolvió el adulterio para David. La tentación está a la puerta enmascarada de inocencia, esperando que la tomemos como tal, y para cuando le damos cabida, el desastre está ya asegurado. La Biblia dice que Dios no tienta a nadie, mas prueba los corazones. Satanás por el contrario es el padre de mentira, él es el tentador. La diferencia básica entre ambas situaciones es que lo que Dios espera de nosotros con sus pruebas es edificación, mientras que Satanás planea destrucción. El propósito de Dios es acercarnos a Él y el propósito de Satanás es alejarnos de Dios. Esto significa que una misma situación, con la cual Satanás planea destruirnos, Dios puede encaminarlo a bien (Génesis 50:20). Una de las estrategias más eficaces para ganar las batallas espirituales, es saber que Dios no planea que peleemos solos. El famoso cliché “el cristianismo es una relación personal con Jesús”, puede ser que carezca de precisión, puesto que es mucho más que eso. Después de todo, los gnósticos creían casi lo mismo. Ellos decían que el hombre podía llegar a Dios por medio de espiritualidad sin compromisos. Pero Dios, en su gracia, nos ha dado su Espíritu Santo para que habite dentro de nosotros y nos ha puesto en una Iglesia local precisamente para pelear juntos. La razón por la que a veces las tentaciones son “más de lo que podemos soportar” es porque cargamos con pesos que no fueron destinados para que los lleváramos solos. Hagamos uso del maravilloso regalo de la comunión con los hermanos y hermanas en Cristo para apoyarnos unos a otros. La salvación, amigo lector cristiano, es personal, pero nuestra santificación debe ser practicada dentro de la comunidad de la Iglesia. –GMT

“Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho” -Santiago 5:16

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