Deléitate en Dios

“Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón” Salmos 37:4

Salmo 37; Filipenses 4

Una de las cosas maravillosas que sucedieron en nosotros cuando recibimos a Cristo, fue el gozo que vino a nuestro corazón por tenerle, y deleitarnos en las cosas de Dios. En lo particular, no había reunión o evento de la iglesia donde yo no estuviera, y no propiamente por lo social que es bueno y agradable, pues finalmente somos seres sociales; sino porque, en cada una de esas reuniones el centro de todo era Dios y su Palabra.

¿Has analizado qué cosas son las que más gozo y regocijo traen a tu vida? Dice el salmista: “Por heredad he tomado tus testimonios para siempre, porque son el gozo de mi corazón” (Salmos 119:111). ¿Cómo dejar la fuente de nuestro gozo? No es posible.

Recuerdo alguna vez que por alguna razón necia seguramente, quise apartarme de Dios, y tratando de justificar mi retiro, busqué en la Biblia algo que sustentara mi actitud, pero en la lucha fui derrotado por el Espíritu Santo, quien me hizo volver arrepentido nuevamente a los pies de Jesús, habiendo pasado por una experiencia amarga y angustiante (Salmos 32:3-5).

“Deléitate asimismo en Jehová…” Un cristiano que no se deleita en Dios, una de dos: anda mal espiritualmente, o no es cristiano. Su “cristianismo”  no es más que religiosidad. El cristianismo es una vida de gozo, por eso el apóstol Pablo dice a los filipenses: “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!” (Filipenses 4:4).

Hay muchos pasajes de la Biblia que han sido en específico de gran bendición para mí, pero éste (Salmo 37:4), es uno muy especial. ¿Por qué? Porque en muchos momentos difíciles de mi vida, venía a mi mente como un recordatorio de parte de Dios. –MZA

“Entraré al altar de Dios, al Dios de mi alegría y de mi gozo; y te alabaré con arpa, oh Dios, Dios mío” –Salmos 43:4

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