¿Tiene usted sed?

Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva” (Juan 7:37-38).

Lectura: Juan 7: 37-39

Los judíos no podían tratar a los samaritanos, de tal forma que si querían ir a Galilea, normalmente bordeaban Samaria y así tomaban otro camino; en vez del más fácil que sería pasar por esta tierra despreciada. Sin embargo, el Señor Jesús decide ir a Galilea, pero con escala en Samaria. Después de un día de camino, el Señor, agotado, toma asiento en el pozo de Jacob, fuera de Sicar, capital religiosa de Samaria, en donde se encuentra el monte Garizim, monte sagrado samaritano. No era casualidad que se sentara ahí a la hora sexta, en Su plan soberano se encontraba revelar Su Persona a una mujer pecadora. Ahí ve a la mujer llegar con su cántaro y le dice “Dame de beber” (Juan 4:7). La mujer quedó impactada por tal petición, y tenía muchas razones por hacerlo. En primer lugar los hombres judíos no hablaban en público con mujeres, no porque fuera ley sino por costumbre; mucho menos los maestros religiosos judíos podían hablar con una mujer que no gozaba de buena reputación; además de que los judíos y samaritanos tenían tantos conflictos, que no se trataban entre sí -tratarse proviene de la misma palabra que en griego literalmente se traduce como “beber del mismo vaso”- ¡Los judíos no tomaban del mismo vaso, sin embargo Jesús le pedía a una mujer pecadora tomar de su mismo vaso! La mujer quedó impactada por tal petición (v.9). Jesús, va al fondo de la necesidad del problema y le dice: “Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber, tú le pedirías, y él te daría agua viva” (Juan 4:10). Agua viva significa corrientes o fuentes de agua, por lo que Jesús no le ofrece agua estancada de un pozo, sino una fuente de aguas abundantes” (Juan 7:37-38). ¿Está usted sediento de Dios? Venga hoy a Jesús, Él le ofrece agua viva que saciará su sed espiritual. -JCSG

“A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid…” Isaías 55:1a

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