Dios soberano

“Y a la verdad yo [Jehová] te he puesto para mostrar en ti [Faraón] mi poder, y para que mi nombre sea anunciado en toda la tierra” Éxodo 9:16
Éxodo 9
A algunos les incomoda que Dios tenga el poder para directamente controlar personas. Típicamente nos gusta pensar que tenemos completa libertad de voluntad, y preferimos que nadie se meta con nuestras decisiones, y mucho menos con nuestra existencia. En Éxodo 9 Dios está castigando a Faraón y su pueblo por no dejar a los Israelitas salir a adorar a Dios. Faraón una y otra vez hace burla de Dios al negarles la salida a los Israelitas. Entonces en el 9:16 Dios le revela a Faraón por completo una verdad que lo deja frío: el propósito de la existencia de Faraón era precisamente mostrar el poder de Dios, y anunciar el poder de Jehová en las naciones. La ironía de la situación es que cuando Faraón creía ser el poderoso, el que estaba en control, en realidad estaba completamente bajo el control soberano de Dios. Dios, ya que es Dios, tiene el derecho de hacer lo que Él quiera. El apóstol Pablo en Romanos 9 escribe precisamente de este episodio entre Dios y Faraón, y concluye, “De manera que de quien quiere, tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece” (Romanos 9:18). Esta es una verdad difícil de aceptar a menos que reconozcamos que Dios es un Dios bueno e infinitamente más sabio que nosotros. Si aceptamos que Dios es amoroso y justo, y tiene el derecho de actuar de acuerdo a su voluntad, podemos entonces tener absoluta certeza de que todo lo que sucede está en sus manos, y que cuando Él actúa soberanamente sobre personas y situaciones, no solamente está en su derecho, sino que es lo mejor. Esto es importantísimo: es mejor que Dios esté en absoluto control. Yo no quiero vivir en un mundo en donde Dios tiene casi todo el control. –EEO
Como dijo el pastor y teólogo Jonathan Edwards, “Absoluta soberanía es lo que me gusta atribuirle a Dios”.

Maridos sabios

Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil… ” 1ª de Pedro 3:7a

1ª de Pedro 3:1-7

Dios creó primero al hombre y luego a la mujer (1ª Timoteo 2:13); es Él quien ha llamado a los varones a ser los líderes en sus casas sobre sus esposas y sobre sus hijos (Efesios 5:23). Hoy como esposo, quisiera recordar dos mandamientos importantes que nos da el Señor:

  1. Vivir con nuestras esposas sabiamente: El apóstol Pedro exhorta a los maridos a vivir con ellas sabiamente, conforme a ciencia, es decir con sabiduría, razonablemente, con sentido común (1ª de Pedro 3:7); nuestro más alto deber es glorificar a Dios, cuando buscamos en obediencia a Él, el bienestar de nuestras esposas hacemos también lo que le agrada.

  2. Dar honor a nuestras esposas como:

  1. A vaso más frágil: tocamos con cuidado los vasos delicados porque les asignamos gran valor; y cuanto más valor tienen, mayor es el cuidado que empleamos al tocarlos, este vaso frágil es nuestra esposa; si le damos valor la trataremos con honor.

  2. A coherederas de la gracia: una esposa cristiana es juntamente heredera con el marido, ella también ha sido comprada con la sangre de Cristo, ella también es hija de Dios, no debemos olvidarnos de tratarla con la merecida consideración.

Como resultado oraremos sin impedimento: si ignoramos estos preceptos sobre la vida matrimonial, nuestras oraciones no serán efectivas. Se verán impedidas ¿Cómo podemos buscar que nuestros hijos nos obedezcan si estamos desobedeciendo a Dios en esto? Debemos ir a Dios juntos para pedir gracia y oportuno socorro para nuestro matrimonio y debemos vivir de tal modo que el camino a esta gracia no esté cerrado. ¡Cuánto necesitamos de la ayuda de Dios para obedecer! -JLEV

Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella” Efesios 5:25

El propósito de las aflicciones

Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar” Hebreos 12:3

Hebreos 12:1-14

Las aflicciones que provienen de Dios tienen un propósito. En cuanto a mí, sé Señor que tus caminos no son mis caminos y que tus pensamientos no son mis pensamientos, porque muchas veces no entiendo que para vivir hay que morir, que para subir hay que bajar, que para ser exaltado debo ser humillado, que para ser fuerte debo ser débil y como no lo entiendo me llevas al crisol de las pruebas para tratar ahí con mis quejas, mis rebeldías, mis murmuraciones, mi orgullo y mi soberbia. Señor, descanso en ti; tú sabes cuánto fuego, sabes cuánta agua, eres el herrero de mi alma. Sé que Dios “conoce mi camino, me probará y saldré como oro” (Job 23:10).

Entiendo que en ocasiones cuando me he descarriado Tú has permitido que sea humillado (Salmos 119:67). Creo que lo que dice tu Palabra es verdad “que esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria” (2ª Corintios 4:17). Que “es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados”. (Hebreos 12:11)

Se espera de nosotros que no desmayemos (2ª Corintios 4:1), que “aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueve de día en día” (2ª Corintios 4:16), que “no menospreciemos la disciplina del Señor, ni desmayemos cuando somos reprendido por Él” (Hebreos 12:5), que mantengamos la paciencia, que sirvamos a Dios por amor de su nombre(Apocalipsis 2:3). La Biblia nos exhorta a tomarnos de la gracia de nuestro Dios y a descansar en Su poder (2ª Corintios 12:9-10), sólo así podremos descansar en que lo que sufrimos tiene efectivamente un propósito y que aunque no lo entendamos ahora, lo entenderemos después… cuando estemos en la presencia de nuestro Dios. –JLEV

De modo que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador, y hagan el bien” 1ª de Pedro 4:19

Un libro inspirado

Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” 2ª Timoteo 3:16

2ª Timoteo 3

Hoy en día usamos la palabra “inspirar” de muchas maneras. Cuando vemos una película que nos insta a hacer algo noble, decimos que fue una película inspiradora. O cuando vemos a un jugador de fútbol que juega excepcionalmente bien, decimos que está inspirado. El apóstol Pablo en 2ª Timoteo 3:16, usa la palabra “inspirar”, pero para entender qué verdaderamente significa, hay que investigar la palabra un poco. Esta es la palabra griega theopneustos, y solamente aparece una vez en toda la Biblia, en este versículo. La palabra literalmente quiere decir, “exhalada (o soplada) por Dios”. Pablo está usando una palabra que aparentemente no era muy común para comunicarnos una importante verdad de la Biblia. La verdad es esta: el origen de la Biblia es Dios.

Si no creemos que la Biblia tiene su origen en Dios; si no creemos que Dios usó a humanos y los movió por medio del Espíritu Santo para comunicarnos su perfecta Palabra (2ª de Pedro 1:21)… entonces obedecer la Biblia no tiene sentido. Ponte a pensar. La Biblia terminó de escribirse hace dos mil años. A menos que la Biblia sea un libro sobrenatural, es absurdo que hoy en día la sigamos al pie de la letra, buscando en ella guía no solamente para nuestra vida espiritual, sino también para nuestra vida cotidiana. Pero Dios es claro. Dios escribió la Biblia (usando a hombres) para transmitirnos su Palabra y voluntad por todas las edades.

Es por eso que Cristo dijo, “De cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido” (Mateo 5:18). Y agregó: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mateo 24:35; Marcos 13:31; Lucas 21:33). –EEO

La Biblia es un libro sin fecha de caducidad. Dale gracias a Dios por su Palabra inspirada, y léela hoy con eso en mente.

Buen testimonio

Trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también” 2ª Timoteo 1:5a

Lectura: 2ª Timoteo 1

Cuando conocemos y convivimos con una persona que vive limpiamente y con temor de Dios, seguramente nos quedamos con una buena impresión y al paso del tiempo la recordamos con agrado. En el pasaje de hoy, Pablo le escribe a Timoteo iniciando con el grato recuerdo que de él tenía, sobre todo la fe sincera que caracterizaba a su discípulo. Es tan grande el afecto que Pablo muestra por Timoteo, que le llama hijo y le habla como a tal. Ora por él constantemente, recordando su actitud de siervo de Dios, de obrero del evangelio, su sinceridad en el trabajo para el Señor. Timoteo había dejado una buena impresión en la mente de su discipulador, debido a su manera de conducirse, mostrando la fe que le había sido enseñada mediante el ejemplo de su madre y su abuela. Pablo lo consideraba capaz de hacerse cargo de la iglesia en Éfeso y, mientras Timoteo estaba en este lugar, le escribía dándole instrucciones precisas sobre temas cruciales de la iglesia local, sin olvidar darle palabras de aliento. Amable lector creyente, ¿qué impresión estamos dejando en la vida de otros? Recordemos que nuestro andar diario muestra la relación que llevamos con el Señor Jesucristo; que Él se refleja en nuestra vida cada día para bendición de los que nos rodean. ¿Cómo perciben otros nuestra fe? ¿Vivimos sinceramente dentro de la voluntad de Dios cada día? o, como muchos hacen, ¿nuestra “fe” es solamente una religión que trata de encubrir un corazón apartado de Dios? La vida que llevamos delante de Dios es de cierta manera evidente a los demás. Debemos ser sinceros para con Dios si es que queremos que, como la de Timoteo, nuestra vida sea reflejo de una fe sincera, para bendición nuestra y de otros. -VZdeC

Querido Señor, que quien me vea, reconozca que he estado contigo -Basado en Mateo 26:73