Corazón obstinado

El que no es conmigo, contra mí es”  Lucas 11:23ª

1º Samuel 15

La obstinación es pelear tenazmente, querer lograr nuestro objetivo aunque no sea razonable, forzar las situaciones de manera que parezca que tenemos la razón aunque no sea así. Cuando esta pelea es contra Dios, las consecuencias son desastrosas. No es necesario que la desobediencia sea abierta y completa para que sea rebeldía lo que sale de nuestro corazón; si no obedecemos de forma completa, rápida y de buen modo, hay obstinación. Hace poco escuchaba a un hombre al que se le ha compartido la Palabra durante años sin que se hayan visto frutos de arrepentimiento en su vida, él decía que no estaba tan mal, pues conocía algo de la Palabra y hacía algunas cosas que le agradaban a Dios, se comparaba con otros que desobedecen abiertamente. Cuando tomamos solo una parte de lo que Dios dice e ignoramos lo que no nos gusta, en realidad estamos desechando toda la Palabra del Dios verdadero, es como si le dijéramos a Dios que no todo lo que Él dice sirve y que nosotros, con nuestra “sabiduría” completaremos lo que creemos que le falta al consejo de Dios. Esto es una completa insensatez, el pecado entorpece la mente humana, ¿cómo nos atrevemos a pensar que podemos tener razón cuando contradecimos a Dios? Como creyentes debemos ser cuidadosos de nuestra actitud de obediencia pues, sin darnos cuenta, podemos caer en obstinación cuando dudamos de que lo que Dios dice en Su Palabra. Si usted, estimado lector, aún no ha entregado su vida a Cristo debido a que no está dispuesto a obedecer completamente a Dios, lo invito a que pida a Dios que quite la obstinación de su corazón, pues cuando desechamos la Palabra de Dios, entonces seremos desechados por Él y esto tiene implicaciones eternas para su alma. –VZdeC

Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado…” -1º Samuel 15:23b

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Obediencia selectiva

 “Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros” 1º de Samuel 15:22

1º Samuel 15

En la lectura de ayer veíamos cómo Saúl perdió la preciosa oportunidad de ser confirmado en el trono de Israel debido a que no esperó el tiempo de Dios; este fue el inicio de una serie de desobediencias que llevaron al rey de Israel a la ruina. En la lectura de hoy vemos cómo sigue este patrón, obedeciendo selectivamente a lo que Dios le dice y, además, no reconociendo su mala conducta. Saúl había perdido la autoridad delante de su pueblo, pues, para mantener su popularidad, estaba dispuesto a hacer lo que ellos quisieran y no lo que Dios decía. Saúl tenía un corazón rebelde y obstinado. En lugar de arrepentirse sinceramente delante de Dios y pedir Su ayuda, trató de justificarse y continuó en su obstinación, solo le importó su imagen delante del pueblo; en su necedad no se dio cuenta de lo que había perdido y de que la culpa era sólo es suya; era más el dolor de Samuel por Saúl que había sido desechado por Dios, que el arrepentimiento de Saúl por su conducta. La obstinación es muy peligrosa, pues en el afán que podemos tener por hacer las cosas a nuestra manera, hacemos la prudencia y sabiduría a un lado, desviándonos del camino trazado. Cuando tomamos la Palabra de Dios y la obedecemos a medias, eligiendo solo lo que nos conviene para hacer, en realidad estamos desobedeciendo completamente y estamos desechando a Dios mismo, pues ponemos nuestra propia prudencia antes que la de Él. Esto es peligroso, pues con Dios no podemos estar a medias, con Él es todo o nada. Estimado lector, le invito a que, si hay obstinación en su corazón, la haga a un lado y busque a Dios para obedecerle completamente. –VZdeC

Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación” -1º Samuel 15:23ª

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Todo a favor

“Locamente has hecho; no guardaste el mandamiento de Jehová tu Dios que él te había ordenado…” 1º Samuel 13:13a

1º Samuel 13

Saúl tenía todo a favor para ser un hombre exitoso, pues fue elegido por Dios para ser rey sobre su pueblo Israel. Además tenía muchas cualidades que le habían sido dadas por Dios; si lo pudiéramos ver físicamente nos encontraríamos con un hombre joven, muy alto y fuerte, muy atractivo, esforzado y valiente, con muchas capacidades (1º Samuel 9:1-2). A pesar de ello, Saúl no se creía merecedor de tal privilegio pues según sus propias palabras “pertenecía a la más pequeña de la familia de Benjamín, que también era la más pequeña de las tribus de Israel” (1º Samuel 9:21) y se veía a sí mismo como alguien pequeño y con poca estima. Pero Dios lo veía diferente, Él tenía grandes planes para Israel y los pensaba cumplir a través del reinado de Saúl; iba a destruir a los filisteos, enemigos poderosos de los israelitas y cuando empezó Saúl a reinar, Dios le dio victoria sobre sus enemigos. Se convirtió en un líder respetado, admirado y seguido por muchos, reunía ejércitos numerosos para combatir contra los filisteos, Dios le daba instrucciones precisas para obtener la victoria y le proveía de las condiciones necesarias para derrotar al enemigo; sin embargo, Saúl fracasó. En el momento crítico, cuando solo tenía que esperar a que las cosas se dieran de acuerdo al Plan que Dios tenía, cedió a la presión y destruyó su prometedor futuro. Simplemente no obedeció ¿Le parece familiar, estimado lector? En la vida hay oportunidades únicas, como la que Saúl tuvo en sus manos y, en el momento decisivo, la presión es demasiada y echamos todo a perder. ¿Le ha pasado a usted? Sólo cuando confiamos en Dios podemos tener y mantener un verdadero futuro, siguiendo el Plan que Él tiene para nuestra vida.       –VZdeC

“Mas si no oyereis la voz de Jehová, y si fuereis rebeldes a las palabras de Jehová, la mano de Jehová estará contra vosotros…” 1º Samuel 12:15

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Hechos maravillosos

“Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos” Salmos 19:1

Génesis 2:1-7

Dios descansó o cesó de sus hechos creativos por lo que santificó el séptimo día. Será tal vez ese el único día que Dios se tomó para descansar, pues la Biblia nos dice que Dios está trabajando siempre. Recordamos el pasaje de Juan 5:17 en donde Cristo dijo que Él trabajaba al igual que su Padre, implicando entre otras cosas que su Padre trabaja cuidando el Universo. Sin duda algo que tiene asombrados a científicos y no científicos es el orden impresionante de la creación: la órbita de los planetas, la gravedad que nos mantiene pegados al suelo, el paso de las estaciones, etc.etc., sin duda es Dios quien mantiene todo en su debido sitio. Por si esto no fuera bastante los siguientes versículos (v. 4-7) nos dan más detalles de la creación del hombre. Para empezar nos dicen que fue hecho del polvo. Así es amigo lector, los mismos elementos químicos  del polvo se encuentran en el hombre y este hecho científico no fue conocido sino hasta hace muy poco tiempo, pero Dios ya lo enseña aquí. Antes de este importante descubrimiento, la Biblia fue criticada duramente por esta afirmación, pero recientemente la ciencia comprobó, que los catorce elementos que componen la tierra están presentes en la carne, huesos y tendones (y todo lo demás) del hombre. Hace tiempo leí de un hombre de color, de principios del siglo XX; este que había nacido en esclavitud, llegó a ser reconocido como el “químico más grande de Norteamérica”, su nombre fue George Washington Carver; él después de haber separado todos los elementos químicos de una lechuga, exclamó: “aquí señores están los límites de la mente humana, podemos separar todos los componentes químicos de una lechuga, pero no podemos juntar todos esos componentes y hacer una lechuga”, él también era un fiel cristiano. Al observar los hechos portentosos de la creación, no tenemos otro remedio que caer de rodillas y alabar al Creador. –desde la Edición

“Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien” –Salmos 139:14

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A su imagen

 “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó” Génesis 1:27

Génesis 1:26-31

Nuestro pasaje de hoy contiene una narración general de la creación del hombre.  En Génesis 2, se hace una narración concreta y particular, más detallada. El Hombre fue creado, no evolucionó. Esto lo dijo Cristo en Mateo 19:4 y Marcos 10:6. Esto también está confirmado por el abismo que existe entre el hombre y la bestia. El animal más desarrollado no tiene conciencia de Dios, mientras que el hombre es religioso por naturaleza. El Hombre fue hecho a la imagen de Dios, imagen que se manifiesta mayormente en su individualidad como persona, su lucidez o razón, y en su conciencia. Aunque el hombre es finito y Dios infinito, el hombre posee los atributos de la persona divina, que son: Pensar (Génesis 2:19-20; 3:8), sentir (Génesis 3:6), decidir (Génesis 3:6-7). El hombre tiene además una naturaleza tripartita: espíritu, alma y cuerpo. También el hombre tiene dominio sobre la tierra, es soberano conforme a Salmos 8:5-8, aunque está sujeto al Creador (Génesis 2:15-17). Uno de los propósitos de Dios al crear al hombre fue tener compañerismo con él, estando el hombre sujeto en obediencia a Dios. Pero el pecado vino y la esencia del pecado es la rebelión contra la voluntad de Dios y así el hombre fue separado de Dios (Génesis 2:15-17). Así perdió su dominio sobre la tierra (Génesis 3:17-19). Ahora el plan de Dios es restaurar al hombre a Su semejanza, compañerismo y sujeción como dice Apocalipsis 21:3 “Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios”. Es a través de la obra de Jesucristo que esto puede llevarse a cabo como se había prometido en Génesis 3:15. No hay razón para llevar una existencia vacía, estéril, sin sentido. Hoy, Dios es soberano y su plan sigue adelante. Es tiempo de volvernos a Él, es tiempo de crecer a su semejanza y gozarnos al ver sus propósitos cumplidos en cada uno de nosotros. –desde la Edición

“Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo…”

-2ª Corintios 5:18

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