Amor para el pecador

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” Juan 3:16
Romanos 5:1-11; Juan 3
En el pasaje de Romanos se puede ver la situación de todo hombre ante Dios: débiles, (vrs.6) pecadores, (vrs.8) sujetos a la ira venidera de Dios (vrs.9) y enemigos de Dios. (vrs.10) Amigo, ¡puede darse cuenta de las consecuencias de lo que se dice en este pasaje! Cuando se cae en la ira de un hombre se pueden llegar a tener grandes problemas. ¡Qué será caer en la ira del Dios todopoderoso y justo, ser enemigos del Eterno! ¿Se da cuenta de las consecuencias? La humanidad es enemiga de Dios a causa de su pecado. Dios es santo y justo; no permite ni pasa por alto el pecado. Si morimos en nuestro pecado, la consecuencia es que vamos a experimentar la ira de Dios. Amigo, pero Dios no quiere eso para usted. Dios, en su amor tan grande e infinito, ha provisto un camino para reconciliarnos con Él. “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo…” (Romanos 5:8-10a).
Éste es el evangelio, las buenas noticias para usted: Dios en su amor, proveyó de Jesús para que muriera en nuestro lugar a causa de nuestros pecados; por la sangre de Jesús somos salvos de la ira de Dios y por la muerte de Jesús somos reconciliados con Dios. Amigo, necesita aceptar y creer en este grandioso regalo: de ello depende su eternidad. Lo invito a que lea la parte central de esta revista. Reconcíliese con Dios hoy. -JCSG
“Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios” 2ª Corintios 5:20

Un mensaje indestructible

“Y ahora os digo: Apartaos de estos hombres, y dejadlos; porque si este consejo o esta obra es de los hombres, se desvanecerá” Hechos 5:38
Hechos 5:33-42
Gamaliel era un respetado doctor de la ley en su época, es decir un erudito en el Antiguo Testamento. Cuando él hablaba, las personas no dudaban en escuchar lo que tenía que decir. Ahora se encontraba frente a los apóstoles y su poderoso mensaje. El grupo de líderes judíos que formaban el sanedrín (consejo de sabios judíos) estaba furioso y con ganas de matar a los apóstoles… Entonces interviene Gamaliel, con un llamado a la prudencia, con argumentos inteligentes los convence de no matarlos. Aunque este hombre no parece haber llegado a conocer a Jesús, sus palabras me parecen tremendamente pertinentes para el día de hoy: “Si esta obra es de los hombres se desvanecerá”. Lo que el hombre edifica tiende a la temporalidad, lo que Dios edifica con propósitos eternos es indestructible.
Los apóstoles proclamaban a los cuatro vientos: Jesús es el autor de la vida, es Dios humanado, su sacrificio nos salva, su sangre nos limpia de nuestros pecados. Imagino a Gamaliel escuchando a estos hombres, entrecerrando los ojos y apretando las quijadas, mientras en su mente repasa las palabras y las compara con lo que sabe de la Escritura, sus alarmas interiores se encienden: “¿y si estos hombres dicen la verdad?”, “¿Si efectivamente Jesús es Dios humanado?”… Es entonces cuando alza la voz: “No seáis tal vez hallado luchando contra Dios”… Y el mensaje permaneció, no sólo ese año, sino por siglos y nos ha alcanzado y sigue predicándose a lo largo y ancho del mundo en la mayoría de los idiomas conocidos. El poder de este indestructible mensaje ha transformado la vida de todo aquel que lo ha escuchado con un corazón sincero, de todo aquel quien ha creído la Escritura y arrepentido de sus pecados, ha buscado el perdón del Autor de la vida… Amigo lector en las páginas centrales de esta revista le decimos cómo conocer a Jesús. -GCZ
“Mas si este mensaje es de Dios, no lo podréis destruir; no seáis tal vez hallados luchando contra Dios” Hechos 5:39

¿Amas a Cristo?

“El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama…” Juan 14:21a
Juan 14:15-31
Amar a Cristo implica deleitarse en Él. Fue el Señor quien dijo: “Si me aman, guarden mis mandamientos”, “Si me aman, guarden mi Palabra” (Juan 14:21 y 23 parafraseado), “Si me amas, apacienta mis corderos” (Juan 21:15 parafraseado).
Muchas veces hemos oído que ser cristiano significa amar a Cristo, tanto que lo quieras conocer, tanto que lo quieras exaltar, servir, pasar tiempo con Él, obedecerle. Los cristianos amamos a Cristo en algún grado, pero el nivel de ese amor puede variar. En Mateo 10:37-38 leemos que “el que ama a padre o madre más que a Cristo, no es digno de Él; el que ama a hijo o hija más que a Él, no es digno de Él; y el que no toma su cruz y sigue en pos de Él, no es digno de Él”. ¿Amas a Cristo al punto de estar dispuesto a tomar tu cruz y seguirle? ¿Amas a Cristo al punto en que estés dispuesto a aborrecerte a ti mismo, a perder tus sueños y ambiciones, aspiraciones o deseos?
La Biblia nos narra algunos ejemplos de personas que anhelaban tener comunión con Dios. Asaf el escritor del Salmo 73 (v.25-26) dice “¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra. Mi carne y mi corazón desfallecen; mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre”. Él tenía un deseo por Dios que hacía nulo los demás deseos. El profeta Jeremías dijo lo mismo en Lamentaciones 3:24-25 “Mi porción es Jehová, dijo mi alma; por tanto, en él esperaré. Bueno es Jehová a los que en él esperan, al alma que le busca”. El rey David dice en Salmos 142 (v. 5) Clamé a ti, oh Jehová; Dije: Tú eres mi esperanza, y mi porción en la tierra de los vivientes”. ¿Qué me dice amigo lector cristiano? ¿Está creciendo en su amor por Jesucristo? ¿Lo ama ahora más que antes? -JCR
“Oh alma mía, dijiste a Jehová: Tú eres mi Señor; Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa; Tú sustentas mi suerte. No hay para mí bien fuera de ti” Salmos 16: 2 y 5

Sinceramente equivocados

“Vosotros adoráis lo que no sabéis…” Juan 4:22a
Juan 4
Hace un par de años Larry King entrevistó al tele-evangelista multimillonario Joel Osteen. King, queriendo saber qué sucedía con otras religiones fuera del cristianismo, preguntó si los hindús irían al cielo. “Bueno”, dijo Osteen, “no lo sé… pasé mucho tiempo en India con mi padre. No sé mucho de su religión. Pero sé que aman a Dios. He visto su celo por Dios. Así que no sé…”. Tristemente, este autor hereje es de los más vendidos en las librerías cristianas. Este es un ejemplo claro de cómo la premisa del postmodernismo de que “todos tienen la verdad”, ha llegado a invadir a la Iglesia, malbaratando la verdad de Dios. En Juan 4 encontramos a Jesús en lo que llamaríamos hoy en día una “conversación incómoda de religión”, Jesús inteligentemente fue llevando a la mujer samaritana al tema de la verdadera adoración. La mujer defendía su religión diciendo “nuestros padres adoraron en este monte” (v.20). Jesús le dijo “ustedes adoran lo que no saben” (v.22) Jesús está haciéndole ver a la mujer que no importa qué tan celosa o sincera sea su fe, tener celo o sinceridad en el objeto equivocado y creer que eso nos lleva a estar en paz con Dios, es tan absurdo como pensar que acelerar la velocidad del auto en la dirección opuesta nos lleva al destino correcto. Al contrario, con mayor razón llegaremos al lado opuesto. Pablo se refería a los judíos que no reconocían a Jesús como Mesías, como aquellos “que tienen celo de Dios, pero no conforme a ciencia” (Romanos 10:2). Jesús concluyó su conversación con la mujer samaritana diciendo que lo que importa realmente es “adorar al Padre en Espíritu y en verdad”. Amigo, fuera de Cristo no hay esperanza. Por más sincero que seas, te pregunto ¿adoras al Padre en el Espíritu Santo y en la verdad del evangelio? Si no es así, me apena decirte que estás sinceramente equivocado. Solo Cristo es el camino, la verdad y la vida. –GMT
El Señor Jesús busca adoradores en el Espíritu Santo (cristianos) que estén basados en la verdad (su Palabra).

Agua viva

“Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios” Juan 3:5
Lectura: Juan 3:1-7 Juan 4:10-15
Cuando vamos a compartir el evangelio tengamos presente que también es consolación y esperanza para el abatido, sanidad al alma del quebrantado de corazón, luz para el que anda en tinieblas y libertad para los cautivos (Isaías 61:1). Por esto la Palabra se compara con una lámpara que ilumina en la obscuridad (Salmos 119:105, 130). Entonces el hombre puede ver al despejarse sus tinieblas o ser abiertos sus ojos, cual ciego que obtiene la vista y maravillosamente ahora puede conocer la verdad (Juan 8:32) y así ser libre de su culpa de pecado, libre de la condenación, libre del yugo de esclavitud de Satanás, libre de la muerte eterna. La Palabra de Dios es comparada también a agua viva y con respecto a esto, son muy interesantes las lecciones de evangelismo personal que nuestro Señor Jesús dejó para nuestra enseñanza en Juan 3 y 4; como por ejemplo en Juan 3:5 Jesús le dice a Nicodemo: “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere del agua y del Espíritu, no puede ver el reino de Dios”. En este pasaje “el agua” es la Palabra de Dios, como dice también en Santiago 1:18 “Él, de su voluntad nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas”…Y qué palabras pueden describir el hermosísimo cuadro de la misericordia del Señor frente a la mujer samaritana, quien había sido desechada de la sociedad; pero, salvada personalmente por nuestro admirable Señor. A ella le es ofrecida el agua viva: “Mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna” (Juan 4:14). Y ella le dijo “Señor dame de esa agua”. Hay todavía muchas personas como la samaritana, imitemos a nuestro Señor, llevando consuelo y luz para el que anda en tinieblas; Él sana y liberta a las almas por medio de su Palabra y el poder de su Espíritu. –LHdeS
“Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva” Juan 4:10